“¡¿Quién tiene dinero para reconstruir el cine?!”

 




La pregunta que se hace en el pueblo siciliano después del incendio, ese incendio que pareciera venir desde el mismo infierno a acabar con el Cinema Paradiso y que no solo ha dejado ciego al querido Alfredo, sino que deja sin sueños y sin ilusiones a todos los asistentes de ese paraíso que construía el celuloide. El incendio pareciera regresa este 2020, no en forma de fuego, pero si con una corona que se esparce como virus y que acabo por meses con ese lugar, ese templo donde la gente iba a soñar y llenarse de ilusiones. 

Los tiempo actuales, no ha sido fácil para muchos "son tiempos difíciles para los soñadores" nos decía Amelie, y las pantallas donde contar historias se han ido reduciendo a plataformas donde se ofrecen historias como si fueran consumibles de chatarra. Al cine ya no se le da el valor y respeto que se merece, pues ahora con un solo clic se tiene acceso a dormir la mente y escapar de la realidad por un tiempo determinado, Al contrario de ver películas para hacer la mente crecer y despertar la conciencia humana. 

El cine llegó a México en una época de cambio y logró documentar la primera guerra en la historia de la humanidad, pues la revolución mexicana marcó muchos cambios para un país inestable. Más de cien años después es el cine quien corre peligros y sufre de cambios para poder seguir existiendo. 

Fue a principios del siglo XX cuando la producción de cine surge en diferentes poblados, como lo fue Atlixco, un pequeño pueblo dentro del estado de Puebla, donde se tomó el famoso cinematógrafo y se utilizo para recrear historias y no solo tomar imágenes documentales. 

Por esto es que surge el Atlixco Film Festival, un festival de cine que intenta conciliar al público con la pantalla grande. Una celebración de cine local, independiente y nacional que hace un esfuerzo por acercarse a personas necesitadas de conocer historias que los hagan aspirar a una mejor realidad. Al igual que nuestro homenajeado, quien fue adaptado desde su pluma a un fotograma. Esperamos que esta edición represente esa idea novelesca que pronto pueda ser adaptada. 

Durante un fin de semana, del 13 al 15 de noviembre, el pueblo mágico de Atlixco gozó de varios títulos cinematográficos que no precisamente se les puede llamar comercial, pues no cuentan con los estándares de un cine digerible. sin embargo cuentan con pasión, amor y mucha ilusión por llegar a tocar almas y trascender en la memoria del espectador. Películas como "Cementerio de papel", que nos lleva al pasado para conocer los problemas del presente. O "El expediente Atlimeyaya" que narra un hecho real local de una forma espectacular y fantasiosa. "Fallax", una película que plantea una búsqueda por la dualidad mental que define el bien y el mal. Cielos Falsos que nos hace revalorar las decisiones personales y de pareja. Vil que nos invita a reconciliarnos con nosotros mismos y nuestras decisiones de vida. Incluso Dormimos como vivimos que nos despierta de un sueño materialista que todos dicen ver pero nadie se atreve a vivir. 

Ha sido muy grato ver más de treinta títulos y conocer cada rincón del municipio de Atlixco, donde fácilmente podría instalarse una comunidad cinematográfica. Ya que desde la placa del hijo de uno de los padres del cine, Salvador Toscano, hasta las haciendas que tanto han servido para retratar historias del cine nacional; La magia de Atlixco se vive en cada uno de sus espacios tan llenos de vida que tanta falta le hace hoy al cine nacional. 

Los invito a Atlixco y hoy en Puebla, los invito al cine. El lugar más seguro para refugiarnos de esta triste realidad.  

Hay muchas personas a quien darles las gracias, pero como en toda película, al final de los créditos existen los agradecimientos generales y los personales así que vamos por nombrar a cada uno que hizo de este evento un tiempo feliz.

Principalmente gracias al Ayuntamiento de Atlixco, a México Travel Channel, a todos en CANACINE delegación Puebla, a Cultura Minerva, al Centro de Estudios Cinematográficos INDIe, al Hotel Las Palomas y al publico que asistió a ver las películas. 

Gracias a Fritz por aceptar ser parte de esta adaptación cinematográfica, ya vendrá nuestro tiempo en pantalla, a Juan Carlos por siempre proyectar mis locuras, a Marco por brincar siempre que grito rana, a Juan Pablo porque desde lejos me cuidas, a Hugo, Ximena, Sandor, Moi, Marcos, Pepe, Romy, Rafa, Ramón, Alex, Tort, Mine, Josue, Jorge, Dio porque sin ustedes no habría películas, ni donde verlas. Gracias Fabian por ser mi voz y apoyar siempre. Gracias Ruty por manejar. Pero principalmente gracias a las dos bellezas que siempre llevo en la mente y el corazón y que hacen que mi vida sea la mejor: KEB & VEB.









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